El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció este lunes un proceso para crear una nueva Constitución, sin voto universal sino por sectores del «pueblo», al cumplirse un mes de protestas opositoras que exigen su salida del poder.
«Convoco (…) para lograr la paz que necesita el país, para derrotar el golpe fascista, una Constituyente ciudadana, no de partidos políticos. Una Constituyente del pueblo», dijo Maduro ante una multitud de seguidores congregados en el centro de Caracas, por el Día del Trabajador.
Maduro precisó que serán elegidos unos 500 representantes, una parte por sectores sociales y la otra por municipios, que formarán la Asamblea Constituyente «popular, ciudadana, obrera» que redactará la Carta Magna que sustituirá a la de 1999.
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El anuncio se produjo en momentos en que miles de opositores marchaban en Caracas para exigir elecciones generales, sin que pudieran llegar al centro, como pretendían, al ser bloqueados con lluvias de bombas lacrimógenas por las fuerzas de seguridad.
«El chavismo convoca la única elección que puede ganar: una elección de ANC (Asamblea Nacional Constituyente) manipulando bases comiciales y sistema de elección», aseguró Eugenio Martínez, experto en asuntos electorales.
– «A dedo» –
La Constitución vigente, impulsada por el expresidente Hugo Chávez (1999-2013), fue redactada por 131 constituyentes electos por voto directo, universal y secreto, y luego aprobada en referendo.
«Maduro gana tiempo a costa de todo, incluso pisando la carta de navegación del mismo Chávez (…) Esta Constituyente madurista es una traición clara a Chávez y al pueblo», afirmó el analista socialista Nicmer Evans.
La oposición había adelantado que Maduro pretendía convocar una Constituyente «elegida a dedo». «Quiere dar un brinco, de una vez, a un sistema tipo Cuba», había denunciado Julio Borges, jefe del Parlamento, único de los poderes que controla la oposición.
«Frente al fraude constitucional de Constituyente que acaba de anunciar el dictador. ¡Pueblo a la calle y a desobedecer semejante locura!», reaccionó el líder opositor Henrique Capriles.
El diputado opositor Henry Ramos Allup aseguró que «lo que convocó Maduro no es una constituyente sino una prostituyente».
– «Asumo las consecuencias» –
Maduro había llamado al diálogo y dijo desear unas elecciones. Pero se refería a las de gobernadores -que debieron celebrarse en 2016-, descartando un adelanto de las presidenciales de diciembre de 2018.
Pero este lunes subió el tono: «¿Quieren diálogo? Poder Constituyente. ¿Quieren paz? Poder Constituyente. ¿Quieren elecciones? Poder Constituyente. Originario, pleniponteciario, obrero, popular. Asumo todas las consecuencias», retó.
El Papa Francisco llamó el fin de semana a acabar con la violencia en Venezuela y renovó la oferta de ayudar a un diálogo, pero con «condiciones muy claras», al recordar el fallido proceso que acompañó el Vaticano a fines de 2016.
La oposición reafirmó en una carta su negativa a una negociación «si no hay garantías». «Seguimos sumando aliados en el mundo y el único que queda aislado es Maduro», dijo Borges.
Ocho países latinoamericanos respaldaron al papa, pidieron negociaciones con «condiciones claras» y liberación de «presos políticos», lo cual fue rechazado por el gobierno como una «injerencia».
Acusándola de impulsar una intervención extranjera, Venezuela inició la semana pasada su retiro de la Organización de Estados Americanos (OEA), mientras que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) se reunirá el martes en El Salvador para tratar la crisis.
– Sigue la violencia –
La oposición acusa a Maduro de instaurar una «dictadura». El mandatario asegura que sus adversarios buscan darle un golpe de Estado y propiciar una intervención extranjera.
Las protestas estallaron el 1 de abril, después de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) se adjudicara temporalmente las funciones del Parlamento.
En un mes, los choques entre antimotines y manifestantes, saqueos y tiroteos han dejado 28 muertos y cientos de heridos, de los que se responsabilizan mutuamente gobierno y oposición.
Este lunes, en los enfrentamientos, registrados en el este y oeste de Caracas, un diputado resultó herido en la cabeza, sin gravedad. En otras ciudades del país también hubo protestas opositoras.
La convulsión política tiene lugar en una situación económica compleja. El país con las mayores reservas petroleras del planeta sufre una severa escasez de alimentos y medicinas y una inflación, la más alta del mundo, que el FMI cifra en 720% para 2017.
En víspera del Día del Trabajador, Maduro aumentó el ingreso mínimo mensual -salario básico y bono alimentario- a 200.000 bolívares (280 dólares a la tasa oficial más alta y 50 dólares en el mercado paralelo).
La oposición afirma que el reajuste salarial muestra «el desastre económico», y que la crisis se resolverá cuando salga del poder Maduro, cuya gestión, que termina en enero de 2019, rechazan siete de cada diez venezolanos, según encuestas privadas.
OPOSITORES RECHAZAN LA «CONSTITUYENTE POPULAR», CONVOCADA POR MADURO
Líderes opositores venezolanos rechazaron la convocatoria del presidente Nicolás Maduro a una Asamblea Constituyente, advirtiendo que reafirma un “golpe de Estado” contra el Parlamento -de mayoría opositora- y ahonda la crisis política.
“Maduro consolida un golpe de Estado y profundiza grave crisis”, señaló en Twitter el excandidato presidencial Henrique Capriles sobre el anuncio del mandatario, este lunes, de convocar una Constituyente para redactar una nueva Carta Magna.
Capriles afirmó que el gobierno pretende “matar la Constitución” mediante un “fraude”, y llamó a las bases opositoras a “desobedecer semejante locura”.
Al hacer el anuncio ante miles de partidarios, Maduro dijo que se trata de una “Constituyente popular” y que al menos la mitad de sus integrantes serán elegidos por sectores ciudadanos como los discapacitados o las minorías sexuales, y no por partidos políticos.
“Sigue golpe Estado continuado. Lo que convocó Maduro no es una Constituyente sino una prostituyente”, manifestó a su vez el veterano parlamentario Henry Ramos Allup.
La oposición acusa a Maduro de perpetrar un “golpe de Estado”, luego de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) asumiera los poderes del Legislativo y retirara la inmunidad a los diputados.
Ambas medidas fueron anuladas en medio de fuerte presión internacional, pero los opositores consideran que la violación se mantiene.
El politólogo Nicmer Evans, chavista pero contradictor de Maduro, sostuvo que la propuesta de Constituyente representa la “muerte del proyecto” fundado por el fallecido expresidente Hugo Chávez (1999-2013), y es una treta del presidente para ganar tiempo ante las protestas opositoras que exigen un adelanto de las elecciones presidenciales de 2018.
“Esta Constituyente madurista es una traición clara a Chávez y al pueblo”, expresó Evans. AFP