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Estados Unidos está dispuesto a sentarse a negociar con Corea del Norte «sin condiciones previas», declaró el martes el jefe de la diplomacia de ese país, Rex Tillerson, a pesar de que sigue decidido a lograr por todos los medios, incluidos los militares, que Pyongyang renuncie a tener armas nucleares.
Pero mientras Washington parecía flexibilizar su posición frente a Pyongyang, el dirigente norcoreano, Kim Jong-Un, alimentó la guerra de palabras de los últimos meses, al dar a conocer su intención de convertir a su país en «la potencial nuclear y militar más grande del mundo».
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Hasta el momento, Estados Unidos sostenía que toda negociación debía limitarse a la discusión sobre la desnuclearización de la península coreana.
«No es realista decir ‘discutiremos con ustedes solamente si se sientan a la mesa de negociaciones dispuestos a abandonar vuestro programa'» nuclear, aseguró el martes Rex Tillerson durante una conferencia en Washington. «Invirtieron mucho en eso», estimó en referencia al desarrollo de misiles intercontinentales y armas nucleares por el régimen de Pyongyang.
«Encontrémonos y hablemos del clima si quieren, o discutamos si hace falta una mesa cuadrada o una redonda si eso les da placer», dijo el jefe de la diplomacia estadounidense. «Pero al menos veámonos frente a frente y luego podremos comenzar a establecer una hoja de ruta hacia aquello a lo que queremos llegar», afirmó.
Según un alto responsable de la ONU, de regreso tras cuatro días en Pyongyang, funcionarios de Corea del Norte consintieron en la necesidad de prevenir una guerra pero no ofrecieron ninguna propuesta concreta de conversaciones.
«Aceptaron que era importante prevenir una guerra», dijo Jeffrey Feltman, subsecretario general de Asuntos Políticos de la ONU, a periodistas tras informar al Consejo de Seguridad sobre su viaje a Corea del Norte.
– ‘La primera bomba’ –
¿Cambio de estrategia de Estados Unidos? En el pasado el secretario de Estado se hizo amonestar públicamente por Donald Trump por haber evocado la existencia de «canales de comunicación» para «explorar» las intenciones de Kim Jong-Un con vistas a un eventual diálogo. «Pierde su tiempo negociando», tuiteó a principios de octubre el presidente estadounidense.
Este martes Tillerson hizo referencia a la ausencia de condiciones previas durante una sesión de preguntas y respuestas. En su discurso preparado anticipadamente, no hizo referencias a ello, pero recordó que el objetivo estadounidense seguía siendo lograr, cueste lo que cueste, el abandono «verificable» de las armas nucleares por Corea del Norte.
«Voy a proseguir nuestros esfuerzos diplomáticos hasta que caiga la primera bomba» y dijo que tenía «confianza» en el éxito de la «campaña de presión» internacional tendiente a sancionar y aislar a Pyongyang.
Enfatizó que Washington «simplemente no puede aceptar una Corea del Norte con armas nucleares y que el presidente Donald Trump «pretende asegurarse de que no tengan armas nucleares capaces de alcanzar las costas de Estados Unidos».
«Tenemos una presencia militar fuerte detrás de nosotros»: «si Corea del Norte hace una mala elección, estamos prontos militarmente», advirtió.
Donald Trump amenazó varias veces con «destruir totalmente» a Corea del Norte en caso de ataque de parte del régimen de Kim Jong-Un.
A pesar de que no hay condiciones previas establecidas por Washington para un diálogo, y si bien «la puerta está abierta», el secretario de Estado recordó, como ya ha hecho en el pasado, que las conversaciones no podrían tener lugar antes de «un período de calma».
«Será difícil hablar si en medio de nuestras conversaciones deciden probar otro artefacto», dijo en referencia a Pyongyang, que el 28 de noviembre realizó su último ensayo de un misil, capaz, según expertos, de alcanzar territorio continental estadounidense. AFP