
El gobierno del cambio, que marca el inicio de una nueva era en Israel sin Benjamin Netanyahu, ha sido recibido con expectación por parte de la población israelí, cansada de crispación.
E l país afronta el desafío de reconciliar una sociedad polarizada, aunar políticas dentro de una coalición tan diversa ideológicamente y recomponer la imagen del país en el exterior.
La tarea se anticipa, no es sencilla, en momentos en los que ya hay opiniones que aseguran que el gobierno entrante está encabezado por un hombre diferente, pero con la misma línea que su antecesor.SHAMROCK490