
A pocos días de las elecciones presidenciales en Polonia, en principio programadas para el domingo pero cuya celebración es incierta, aumenta la presión para aplazarlas debido a la pandemia de coronavirus.
El gobierno conservador y nacionalista del partido Derecho y Justicia (PiS) buscará la luz verde del parlamento el jueves para una votación por correo.
Como incluso algunos parlamentarios de PiS, atentos a la opinión pública se oponen, el resultado de esta votación sigue siendo por ahora incierto.
Sólo uno de cada cuatro votantes quiere que la elección se mantenga para el domingo 10 de mayo, según una encuesta de opinión difundida recientemente.
Para los observadores, ese voto por correo no sería libre, ni justo ni legal ni libre de riesgos para la salud pública.
Según encuestas recientes, el presidente saliente Andrzej Duda, surgido del PiS, podría ganar en la primera vuelta con más del 50% de los votos, lo que llevaría a la oposición a acusar al partido gobernante de poner en peligro la salud de los votantes para asegurar la victoria de su candidato.
Algunos críticos apuntan que votar por correo plantea un riesgo de contaminación, ya que las papeletas deben transportarse, completarse y contarse manualmente.
Los polacos están confinados desde finales de marzo, pero pueden abandonar sus hogares para ir a trabajar o ir de compras. Hasta ahora la pandemia ha dejado casi 14.000 casos de contaminación, con casi 700 muertos, sobre una población de 38 millones de habitantes.
Las restricciones a las actividades se flexibilizaron levemente el lunes con la reapertura de centros comerciales y hoteles, pero las escuelas permanecen cerradas y las mascarillas son obligatorias.
– Dudas y preocupaciones –
Las organizaciones internacionales que supervisan los derechos humanos y las elecciones han señalado que introducir cambios al código electoral justo antes de las elecciones sería inconstitucional.
Human Rights Watch señaló que tenía «serias preocupaciones sobre elecciones libres y justas y el estado de derecho en Polonia», en sintonía con la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
Incluso la poderosa Iglesia católica, cercana al PiS, instó a los partidos políticos a «buscar soluciones que no susciten dudas legales o sospechas de violación del orden constitucional».
– «Se necesita un milagro» –
Analistas creen que si PiS falla en el parlamento el jueves, su mayoría relativamente pequeña pero sólida hasta el momento podría colapsar.
Pero incluso si gana, «sería un milagro» organizar la votación por correo el domingo, según el presidente de la comisión electoral nacional, Sylwester Marciniak.
«Es imposible, por razones organizativas, dar boletas a todos los votantes», dijo a la prensa.
– «Derechos fundamentales»
Para la politóloga Anna Materska-Sosnowska, de la Universidad de Varsovia, el PiS, presionado por la Iglesia y el presidente de la comisión electoral, podría «retroceder y buscar una fecha posterior».
Sin proponerlo formalmente, el primer ministro Mateusz Morawiecki planteó la posibilidad de posponer la elección al 17 o 23 de mayo.
El PiS había defendido previamente la idea de una reforma constitucional para extender el mandato de Duda por dos años, pero no tenía la mayoría calificada necesaria en el legislativo.
Morawiecki rechazó los llamados de la oposición para introducir un estado de emergencia que pospondría automáticamente las elecciones presidenciales hasta el fin de la medida, durante el otoño o incluso la próxima primavera boreal.
El mismo Duda negó el lunes los rumores en Twitter de que podría renunciar para permitir que PiS establezca una nueva fecha y celebre las elecciones este verano.
El conflicto sobre las elecciones presidenciales recordó las preocupaciones en el extranjero sobre el estado de derecho en Polonia.
La semana pasada, la Comisión Europea lanzó un nuevo procedimiento de infracción -el cuarto- contra Polonia, esta vez sobre una ley que podría reducir la independencia de los jueces.
La comisionada europea, Vera Jourova, quien lo anunció, pareció advertir a Varsovia sobre su posición con relación a las elecciones presidenciales.
«No podemos comprometer o poner en cuarentena nuestros derechos y valores fundamentales», dijo. «El virus no debe matar a la democracia», añadió. AFP